Utopía.

Vivimos en un mundo en el que estar soltero no significa conocerse a uno mismo, sino desechar al género que te gusta. No somos nosotros mismos cuando estamos solteros, solo por el simple hecho de que nos han hecho daño siéndolo cuando estábamos con alguien. Y eso, es absurdo.
La mayoría de los casos que he oído de motivos por rupturas, son por “me he enamorado de otra persona”, “discutíamos a todas horas”, “paso de parejas en este momento de mi vida”. Creo que en muy pocas ocasiones he oído el motivo de “no encajábamos en el mismo ideal de pareja”. Y esto es porque tendemos a destruirnos tanto en una relación, que cuando inevitablemente acaba, no nos quedan buenos momentos o buenas opiniones hacia esa persona que ha caminado a nuestro lado. En muy pocas ocasiones, miramos a los ojos a esa persona y le decimos “Ha sido precioso hasta ahora, pero ya no funciona. Y no quiero hacerte más daño y sé que tú a mí tampoco. ¿Lo dejamos aquí?”

Seguro que si lo hiciéramos de este modo, no tendríamos que cruzarnos de cera porque se acerca nuestro ex, ni irnos de un sitio porque esté nuestro ex, ni siquiera hablar de cualquier cosa que os haya molestado de vuestro ex durante vuestra relación. Simplemente nos miraríamos a la cara y sonreiríamos, nos diríamos adiós, tendríamos alguna charla banal y podríamos seguir con nuestra vida sin el peso de saber que hemos destrozado la de otra persona.

Y en el conjunto de cosas que significan estar soltero, ¿por qué ser de otra manera diferente a cómo estar en pareja? Sí es cierto que siempre cambias al compartir tu vida con otra persona, pero ¿por qué tienes que oscurecerlo todo? Que hayas acabado una relación no significa que nunca más vayas a tener otra. Y si así lo fuera, ¿qué ganas siendo una persona que echa a cualquiera de su lado solo por opinar algo que no cree realmente?

Creo que muy pocas veces aprovechamos de verdad el tiempo que nos tomamos en la vida para estar con nosotros mismos, a solas, y lo desaprovechamos en meternos en la cabeza pensamientos que ni siquiera creemos. Alejar de nuestro lado a personas que podrían hacernos daño por el hecho de que ya nos lo han hecho. Evitamos los dramas pero no los daños que ellos nos crean. Para que las indirectas sean lo que triunfa hoy en día, imagina cómo tiene que irnos. “Resulta que ahora no me gusta esa persona porque le dio me gusta a una foto de una persona que ponía que San Valentín era una mierda y que es un total consumismo. Pues conmigo bien que celebraba San Valentín”. Es absurdo, de verdad.

Y tú dirás, bueno, y qué pasa porque sea una persona cínica delante de otras personas, si cuando estoy a solas yo sé muy bien como soy. MEEEEEEEEC. Error. La mayoría de las ocasiones en que te creas una máscara delante de otras personas, se te acaba pegando a la cara tanto, que arrancarla es casi imposible. Y me parece algo realmente innecesario.¿No sería más fácil alejarte de las personas que te hacen ponerte una máscara para gustarles, que ser alguien que realmente no eres?

En todo caso, estés soltero o en pareja, disfruta del tiempo que tienes y deja de hacer el gilipollas, porque de situaciones tóxicas siempre se sale, pero de ser una persona tóxica… pocas veces.

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